viernes, 4 de septiembre de 2015

"Hay cosas que nunca quise decirte, otras que no salieron"

Piensas que no y sin buscarlo –aún me parece increíble que dejara de buscar desesperadamente su mirada entre toda la gente que paseaba aquella alegre mañana de miércoles por la calle. El sol dándonos de frente. – se cruzó, y os juro que hacía mucho, demasiado, que esa sensación no entraba en mi cuerpo. Esa descarga que me recorría de arriba abajo, después de conectar mi dedo gordo del pie con el centro de mi vientre. Mi madre siempre me ha dicho que los mejores momentos son breves pero joder, QUIERO MÁS. QUIERO MUCHO MÁS. 

Si su mirada  no me hubiese hipnotizado, si hubiese dejado reaccionar a la parte más inconsciente de mi, le habría besado hasta la última parte de él, y no me hubiese guardado ese abrazo que llevo tanto tiempo reprimiendo. Hablo del verdadero, de ese que cuando lo recibes sabes exactamente sin necesidad de que haya palabras de por medio, todo lo que el silencio en ese momento quiere decir. 

No sé, con él siempre ha sido así, sin reproches ni celos ni mentiras; intentando siempre no arrepentirme de nada ni dejar ningún beso sin dar, cada vez que le veía no podía dejar en casa ese ‘puede que sea la última vez’  junto a la vergüenza, como acostumbro.
Con él no existían obstáculos, nunca los ha habido.

Incluso ambos hemos estado en relaciones pero, debe ser que a ninguno se nos da bien eso de querer, igual que lo de olvidar. 
La segunda parte únicamente aplicable a mí, él tampoco entiende de eso.

Y después de haber dejado plasmados mis sentimientos, en la medida en la que se puede, me he vuelto a traicionar a misma: PROMETÍ NO DARLE VUELTAS NI ESPERAR NADA DE ÉL aunque fuera tan solo por una vez. 

Pretérito imperfecto del subjuntivo,
tan imperfecto, tan pasado.
¿Por qué tengo que dejar de hablar de desamor?

5 comentarios:

  1. Creo que todos tenemos ese talón de Aquiles, esa piedra con la que siempre tropezamos, una y otra vez. Hasta que el que manda dentro de nosotros, sí, ese pequeñín que late fuerte, no decida cambiar las cosas toca sobrevivir. Mientras, un abrazo muy fuerte.

    http://elchicodelmetro.blogspot.com.es/

    ResponderEliminar
  2. Creo que todos tenemos ese talón de Aquiles, esa piedra con la que siempre tropezamos, una y otra vez. Hasta que el que manda dentro de nosotros, sí, ese pequeñín que late fuerte, no decida cambiar las cosas toca sobrevivir. Mientras, un abrazo muy fuerte.

    http://elchicodelmetro.blogspot.com.es/

    ResponderEliminar
  3. Algunos centros de gravedad son más potentes que otros.

    ResponderEliminar
  4. Por muchas veces que nos obliguemos a dejar de pensar en algo, nuestro subconsciente siempre es traicionero. Un abrazo.

    http://elchicodelmetro.blogspot.com/

    ResponderEliminar
  5. Por muchas veces que nos obliguemos a dejar de pensar en algo, nuestro subconsciente siempre es traicionero. Un abrazo.

    http://elchicodelmetro.blogspot.com/

    ResponderEliminar