Me encantaría ser película.
Poseer esa capacidad de inmortalizar a los personajes en el momento exacto, superheroes de sus propias historias, respirando en el mejor momento de sus vidas, antes de que lleguen los problemas, antes de que, por defecto, su historia se empiece a parecer demasiado a la mía; a la realidad. La capacidad imaginativa, encarnar una historia diferente cada día, modificar mis defectos con solo ir a dormir, encontrar lo que tanto tiempo llevo buscando, negando a la vez.
Perfectamente imperfecta, no parar de cagarla - no todo va a ser ficción - con todo el mundo pero sabiendo convertir esa sandez en la declaración más profunda y atrayente jamás vista con tan solo un giro; protagonista con una personalidad arrolladora, que no importase mi belleza porque exactamente fuese eso lo que la estimulase.
La mejor versión de mi.