En eso si que coincidían, ella llevaba esperando también demasiados meses ese momento, idealizando la situación consciente de que era su peor arma; su subconsciente de testigo.
Inspira -Mmm... si, debe ser dura la vida de un yonki- se decía a si misma sintiendo su mano recorrer su cintura. La mira sorprendido, -¿y tu camiseta?- pregunta. Se permite responderle con la mirada más pícara mientras él le da media vuelta para estudiar aquella extraña blusa sin apenas espalda y porqué no, observar, medio palmo más abajo, la parte preferida de su cuerpo.
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